José Martí nos enseña que quien resiste con perseverancia acaba trinfando

TRES HEROES - José Martí

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados.




Un hombre solo no vale nunca más que un pueblo entero; pero hay hombres que no se cansan, cuando su pueblo se cansa, y que se deciden a la guerra antes que los pueblos, porque no tienen que consultar a nadie más que a sí mismos, y los pueblos tienen muchos hombres, y no pueden consultarse tan pronto. Ese fue el mérito de Bolívar, que no se cansó de pelear por la libertad de Venezuela, cuando parecía que Venezuela se cansaba.



lunes, 14 de marzo de 2011

Crematística, Economía, Crisis ecológica y Decrecimiento

En el capítulo IV del primer tomo de El Capital, que trata de la transformación del dinero en capital, Marx cita a Aristóteles para ilustrar la diferencia entre la circulación mercantil simple (el dinero que sirve como medio para el intercambio de mercancías según el esquema M-D-M mercancía-dinero-mercancía) y la circulación del dinero como capital (el dinero que se incrementa generando una plusvalía según el esquema D-M-D’ dinero-mercancía-más dinero, donde D’=D+ΔD). La circulación mercantil simple sirve para la satisfacción de necesidades, y tiene límite. La circulación del dinero como capital es un fin en sí misma: crecer indefinidamente.

En dicha cita (capítulos 8 y 9 de De Republica) Aristóteles contrapone economía y crematística. Economía es la obtención de los bienes necesarios para la vida o útiles para la familia o el estado, que constituyen lo que él llama “la verdadera riqueza”, limitada a lo suficiente para una buena vida. Crematística es el arte de hacer dinero, la acumulación de riqueza sin límite.

"para ella (la crematística) la circulación es la fuente de la riqueza y parece girar en torno del dinero, porque el dinero es el principio y el fin de este tipo de intercambio. De ahí que también la riqueza que la crematística trata de alcanzar sea ilimitada. Así como es ilimitado, en su afán, todo arte cuyo objetivo no es considerado como medio sino como fin último --pues siempre procura aproximarse más a ella, mientras que las artes que sólo persiguen medios para un fin no carecen de límites, porque su propio fin se los traza--, tampoco existe para dicha crematística ninguna traba que se oponga a su objetivo, pues su objetivo es el enriquecimiento absoluto. La economía es la que tiene un límite, no la crematística... La primera tiene por objeto algo que difiere del dinero mismo, la otra persigue el aumento de éste... La confusión entre ambas formas, que se sobreponen recíprocamente, induce a algunos a considerar que el objetivo último de la economía es la conservación y aumento del dinero hasta el infinito".
La teoría del valor considera que lo que aporta valor a una mercancía es el trabajo humano socialmente necesario contenido en ella. Marx no inventó la teoría del valor; la tomó de la economía política clásica inglesa. Para sus autores Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill la teoría del valor era la ley económica fundamental del capitalismo, un sistema perfecto e inmutable; Marx señaló las contradicciones inherentes a su naturaleza crematística, a su necesidad de crecer sin límite, lo que lo llevaba a sufrir inevitable y periódicamente crisis económicas cada vez peores y más profundas por tener que producir mercancías en cada vez mayor cantidad para compensar que la tasa de plusvalía sea cada vez menor, y por otra parte que los trabajadores (supuestos consumidores de esas mercancías) cada vez ganen menos.

En la época de Marx aún no se había puesto de manifiesto que los recursos naturales son limitados. Según la teoría del valor el valor de cambio de las materias primas es el trabajo humano necesario para buscarlas y extraerlas, y a lo sumo la naturaleza aporta un residuo. Así en el capítulo XXII del Capital, sobre la conversión de la plusvalía en capital:


En la industria extractiva, en las minas por ejemplo, la materia prima no forma parte integrante del capital desembolsado. Aquí, el objeto trabajado no es producto de un trabajo anterior, sino regalo de la naturaleza. Es lo que acontece con el cobre en bruto, los minerales, el carbón de hulla, la piedra, etc. En estas explotaciones, el capital constante se invierte casi exclusivamente en medios de trabajo, que pueden tolerar muy bien una cantidad de trabajo suplementario (v. gr., mediante un turno diario y otro nocturno de obreros). En igualdad de circunstancias, la masa y el valor del producto aumentan en relación directa al volumen del trabajo empleado. Los creadores primitivos del producto y, por tanto, los creadores de los elementos materiales del capital, el hombre y la naturaleza, aparecen unidos aquí como en los primeros días de la producción. Gracias a la elasticidad de la fuerza de trabajo, la esfera de la acumulación se ha dilatado sin necesidad de aumentar previamente el capital constante. En la agricultura, no cabe ampliar el área cultivada sin desembolsar nuevo capital para simiente y abonos. Pero, una vez hecho este desembolso, hasta el cultivo puramente mecánico de la tierra ejerce un efecto milagroso sobre el volumen del producto. Al aumentar la cantidad de trabajo suministrada por el mismo número de obreros, aumenta la fertilidad del suelo, sin necesidad de realizar nuevas inversiones en medios de trabajo. Aquí, aparece también como fuente inmediata de nueva acumulación la acción directa del hombre sobre la naturaleza, sin que se interponga para nada un nuevo capital.

En cambio si los recursos naturales son escasos, no nos basta sólo con el trabajo humano empleado en extraerlos. Nunca podemos emplear más recursos naturales en la extracción de recursos naturales de los que vamos a obtener, ni los podemos suplir a base de trabajo humano. La tasa de rendimiento energético (relación entre energía invertida y energía obtenida) en un yacimiento de petróleo, o en una mina de carbón o de uranio, o en una plantación de agrocombustibles, nunca puede disminuir tanto que se acerque a uno (o mejor será cerrar ese negocio).

De haber tenido entonces los datos suficientes, ciertamente que Marx hubiera señalado la crisis ecológica, los límites al crecimiento, como la contradicción máxima del capitalismo. Crisis que impide al sistema reproducirse mediante un nuevo ciclo de acumulación. Crisis que obliga a la humanidad a abandonar la crematística y a adoptar la economía (en el sentido aristotélico del término) como programa. No otra cosa es el decrecimiento.








lunes, 7 de marzo de 2011

La izquierda dividida ante la situación en Libia

A propósito de los acontecimientos en Libia la izquierda se ha dividido entre quienes defienden a Gaddafí porque es un aliado contra el imperialismo y quienes lo condenan porque no es más que un déspota, polémica que recuerda la que hubo desde los años 30 entre los estalinistas que defendían el socialismo en un sólo país y los trotskistas que defendían la revolución permanente.

El régimen de Stalin era el único socialismo realmente existente, y quien no lo apoyara no era un verdadero socialista sino un sospechoso “intelectual”. Los movimientos revolucionarios en todo el mundo se vieron condicionados en función de los intereses del estado soviético, si la tiranía de turno era su aliado o si nó. La postura de algunos gaddafistas (ahora se lo llama campismo) no difiere demasiado:

Libia es, por eso mismo, un buen parámetro ideológico para diferenciar a quienes son de izquierda por ser revolucionarios como una opción de vida, y quienes son de izquierda como alguien podría preferir las novelas de espionaje a las de ciencia-ficción, lo cual no es condenable, por supuesto; pero sirve para saber quién es quién y hasta qué consecuencias es capaz de llegar en la defensa de las ideas revolucionarias; y sobre todo, qué autoridad moral tiene para hablar de revolución.
Los Gaddafistas dicen que no pueden creerse las noticias sobre tiroteos y bombardeos contra manifestantes pacíficos. Cierto que hay desinformación sobre lo que pasó en Libia, pero principalmente por culpa de Gaddafí, que cerró internet , las redes sociales e incluso el teléfono.


Al Imperio no le gustó nada la caida de Mubarak ni la de Ben Alí, ni mucho menos le gustará la caída de las monarquías de Marruecos o de Arabia Saudí, cuando lleguen. La revuelta en Libia (admito que para poder llamarla revolución todavía le faltan organización y objetivos claros) sigue el mismo impulso que las de los otros estados árabes y obedece a las mismas condiciones objetivas: la pobreza (o la riqueza mal repartida) y el despotismo. Todas estas revueltas, incluso la de Libia, han pillado desprevenido al imperio, lo que no es obstáculo para que ahora intente minimizar los daños.

Gaddafí produce 1,7 millones de barriles de petróleo al día. Es de los que en la OPEP mantiene la posición de ajustarse estrictamente a las cuotas de producción para que no baje el precio, y podría apoyar que dejara de emplearse el dólar como referencia en el mercado petrolero. Era un aliado ideal para el presidente Chávez…hasta que la revuelta de los pueblos árabes pasó por su país.

Alma Allende y Santiago Alba, en un lúcido análisis, animan a que la izquierda latinoamericana deje de apoyar a Gaddafi. De lo contrario las consecuencias serían “romper los lazos con los movimientos populares árabes, dar legitimidad a las acusaciones contra Venezuela y Cuba y "represtigiar" el muy dañado discurso democrático imperialista”.

En otro artículo previenen contra el miedo a las conspiraciones del imperio que impide que tengamos confianza en los pueblos:

Ojalá el pueblo libio acabe con el régimen de Gadafi antes de que la intervención de los EEUU nos obligue a defender al criminal para defender a ese pueblo que se ha alzado contra él y que no aceptará ninguna intervención extranjera que le prive de su derecho a derrocarlo.
Quien atribuye la revuelta en Libia a los manejos del imperialismo en alianza con el islamismo es que no tiene confianza en los pueblos. Coincide en su análisis con la ultraderecha usamericana, que también le echan la culpa a Al-Qaeda porque tampoco conciben que el pueblo sea capaz de levantarse.

El presidente Chávez, en un gesto que le honra como persona pero no como político, dice que Gaddafí es su amigo y que sería cobarde dejar de defender a un amigo. Ciertamente a nuestros amigos se les debe de defender hasta el final, es feo traicionar a los amigos, antes hay que dar crédito a nuestros amigos que a quienes hablan mal de ellos. Pero también es un error que nuestras relaciones personales interfieran en los asuntos públicos, tanto para el funcionario más humilde como para el jefe del estado. Además el presidente Chávez no se debe sólo a la razón de estado: también tiene una responsabilidad revolucionaria con los pueblos del mundo. No hubiera promovido entonces la V Internacional (reconociendo implícitamente a la IV Internacional de los partidarios de Trotsky). El tsunami de revueltas que recorre el mundo árabe puede compararse al Caracazo del 27 de febrero de 1989. Quien defiende a Gaddafí creyéndolo revolucionario está en realidad haciéndole el juego a un Carlos Andres Pérez.



martes, 22 de febrero de 2011

Seguirle la corriente al loco

Hay acontecimientos históricos que están tan condicionados por un personaje concreto que les imprime su sello personal, que es inevitable interpretarlos no sólo en términos de ideología o de análisis objetivo de los hechos, sino también de psiquiatría. Algunos jefes de estado y muchas personas del montón padecen y han padecido a lo largo de la historia una grave enfermedad llamada paranoia o complejo de persecución: sienten que el resto de la humanidad conspira contra ellos, los espía o los persigue, aún sus más íntimos partidarios, colaboradores, cómplices, secuaces o como los queramos llamar. Ellos los lleva, independientemente de que sean de derechas, o de derechas a fuer de izquierdistas, a imponer un estado policiaco, a ejecutar cada cierto tiempo (literalmente) purgas entre los suyos, porque son los que más fácil lo tienen para derrocarlo, y a establecer un culto a la personalidad exagerado hasta los extremos de lo grotesco. Los casos más a mano que se me ocurren son Calígula, Cómodo, Heliogábalo, Hitler, Stalin, Mussolini, Ceaucescu, Mao, Kim-Il-Sung, Sadam Hussein, Franco, Trujillo, Gómez, Duvalier, Macías (cada nación debe tener su ejemplo histórico) o, por citar alguno de los que todavía viven, Gadafi. Digo todavía con bastantes reservas de que a estas horas (martes 22 de febrero de 2011 a las 1.27 a.m. GMT) sea el término más apropiado, dada la situación en Libia. ¿Algún estado del mundo se atrevería a darle asilo a semejante sátrapa a riesgo de convertirse en un paria internacional? Más le vale morir matando asediado en su palacio.

No hace falta ser ningún fino analista político para prever que dentro de pocos días será universalmente execrado por ese mundo de las relaciones diplomáticas que hasta hace poco bien le cortejaba, como lo demuestran las fotografías que ilustran este artículo.











Obama, Sarkosy, Blair, los demás dirigentes árabes, etc, por el poder que da producir 1,7 millones de barriles de petróleo diarios y servir de supuesto baluarte contra el islamismo. Los presidentes Chávez, Morales y Ortega por ganárselo como aliado en un incipiente frente antiimperialista mundial, Chávez además en la OPEP, Morales en una futura “OPEP del gas”. Todos han cortejado a ese individuo aunque en su fuero interno seguro que le detestaban profundamente. No lo condenarán en serio hasta que sea depuesto. El pueblo libio estará orgulloso de poder decir en el futuro “nadie nos ayudó a derrocar al tirano”, pero ¿No se les ha ocurrido a estos jefes de estado que esta condena hubiera salvado muchas vidas si hubiera sido hecha antes?



miércoles, 19 de enero de 2011

Desarrollo Perdurable



Pocas veces un error de traducción del inglés ha tenido tanta repercusión como el empleo en castellano de los palabros “sostenible” y “sustentable” aplicados al sustantivo “desarrollo” en lugar del término correcto “perdurable”. No sólo porque “sostenible” se ha llegado a emplear por el pensamiento oficial en un sentido incluso contrario al original, sino porque ha prosperado entre los hispanoparlantes la escuela de quienes elucubran acerca de las diferencias entre “sostenible” y “sustentable”, imposibles de descubrir en otras lenguas.

El desaparecido Alvaro Altés, en el libro de estilo para la agricultura ecológica que había comenzado a preparar, desaconseja el empleo de sostenible por ser anglicismo de significado extraño en castellano y recomienda “perdurable” como la traducción correcta.

En efecto si miramos, por ejemplo en el Cambridge Dictionaries On line, lo que verdaderamente significa “sustain” en inglés comprobamos que tiene, además de las acepciones equivalentes a sostener, sustentar, mantener o soportar, la de causar o permitir que algo continúe en el tiempo:
Sustain: to cause or allow something to continue for a period of time (The economy looks set to sustain its growth into next year, He seems to find it difficult to sustain relationships with women)
“Sostener” y “Sustentar” son las palabras del castellano que más se parecen a “Sustain”, pero no tienen ese matiz de continuabilidad o perdurabilidad. Posiblemente el significado de sostener que más se aproxime sea el que se le da en solfeo, por ejemplo en “sostener una nota”.

Soy consciente de que lucho contra un error consagrado por el uso, y por ello dificilmente corregible: si hacemos una búsqueda en el google comprobaremos que hay 2.670.000 entradas para "desarrollo sostenible", 1.570.000 para "desarrollo sustentable" y apenas 2.440 para "desarrollo perdurable". El artículo de la Wikipedia sobre desarrollo sostenible habla de “desarrollo sostenible, perdurable o sustentable”, considerándolos como sinónimos. En el francés ha triunfado la traducción correcta “developpement durable” y en el rumano "desvoltare durabila", pero otras lenguas latinas tampoco han podido librarse del anglicismo: en portugués se emplea "desenvolvimento sustentável", en italiano "sviluppo sostenibile" y en catalán "desenvolupament sostenible".

Desarrollo perdurable es el que puede continuar indefinidamente a lo largo del tiempo, es decir el que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras. El desarrollo de la isla de Pascua, sostenido mediante la construcción de moais empleando la madera de sus bosques, no pudo perdurar más que algunos siglos pero finalizó en colapso. El desarrollo basado en el consumo de fuentes de energía no renovables, como petróleo, gas natural o uranio, es sostenible porque puede ser sostenido por esos aportes externos, pero se caerá tan pronto se agoten; no es perdurable. La agricultura que se basa en la biodiversidad y en la fertilización orgánica es perdurable, porque alimentó a la humanidad durante miles de años y lo seguirá haciendo en el futuro. La agricultura química se sostiene con el consumo de materias que antes o después se acabarán, agotando de paso la fertilidad del suelo, pero no es perdurable. La economía sostenible tal como la entiende el gobierno de España pretende apoyarse en subvenciones para adquirir coches eléctricos o para “Impulsar parques científicos y tecnológicos, implantación de redes de telecomunicaciones”, pero nadie sensato espera que perdure mucho. Tanta es la confusión que ya oficialmente se habla del crecimiento sostenible como solución a la crisis, como si no eso no fuera un oxymoron, una contradicción en los términos.

Sostenible y sustentable son perfectamente sinónimos, y además incorrectos como hemos demostrado, pero eso no ha sido impedimento para que algunos, analizando los matices que en el castellano existen entre sustentar y sostener, establezcan sus diferencias.

Hay quien dice que sustentar viene de sustento como alimento, mientras que sostener viene sostén como soporte, por lo que la diferencia está en que “un modelo sustentable no sólo se valdría por sí mismo sino que también realizaría la función de alimentar a las personas que lo forman”. Como el término “sustentable” es más frecuente en Latinoamérica que en España afirman que la visión latinoamericana del desarrollo reafirma más la idea de que éste debe sustentar a la población.

Otros abundando más en ese razonamiento dicen que sustentable viene de autosustentable, es decir autosuficiente, y que se diferencia de sostenible en que requiere que además la sociedad humana sea autosuficiente.

Otros asocian desarrollo sostenible al concepto light usado oficialmente, mientras que sustentable es el que cuestiona el crecimiento ilimitado en un mundo finito.

Reto a que intenten traducir sus artículos al inglés.


 

lunes, 10 de enero de 2011

LA IZQUIERDA ANACRONICA DE CANARIAS


La izquierda tiene que adaptar su mensaje y su estrategia a las circunstancias actuales. Quienes repiten las viejas fórmulas sólo porque en otra época dieron resultado están condenados a continuar en la marginalidad, a convertirse en anacrónicos.

El frente único, o frente popular, es la formación de una amplia coalición electoral que agrupe a los partidos marxistas con los reformistas y demócratas de izquierda y centro-izquierda con el fin de cerrarle el paso a la derecha reaccionaria. Ha tenido éxito en diversos estados a lo largo del siglo XX, entre ellos España durante la II República. Cuando el partido marxista cuenta con una sólida implantación entre la clase trabajadora (aunque no sea mayoritario) y tiene una línea clara puede hacer su papel de vanguardia dentro de esa coalición y llegar a liderar el proceso de cambio. Es la estrategia adecuada para quien está en condiciones de aplicarla, pero a veces quien no tiene suficientes triunfos intenta jugar de farol. Si Izquierda Unida Canaria se integrara en una amplia coalición de fuerzas progresistas de Canarias no estaría en condiciones de liderarla, en parte porque no es la fuerza con mayor implantación y en parte por su carácter de sucursal de una fuerza estatal. Por ello sus dirigentes han preferido coaligarse con dos grupúsculos para dar la apariencia de que se han refundado y de que han participado en la constitución de un frente popular, al que han bautizado con el pretencioso nombre de Somos Más – Frente Amplio.

Uno de sus socios es el Partido Comunista del Pueblo Canario, formado por un puñado de militantes activos, trabajadores, consecuentes y honrados, pero grupúsculo al fin y al cabo. En sus orígenes son una escisión del PCE. Su participación en esta coalición en plano de igualdad es como volver al viejo redil con la cabeza alta.

De Unión Ciudadana, su otro socio en este frente, ya trató extensamente el compañero Ruben Ascanio en un excelente artículo. Este partido es un fósil de la vieja fórmula usual en el XIX del partido de notables. Un periodista propietario de una editorial y de una emisora de radio de alcance local crea un partido con sus tertulianos más fieles para condicionar el panorama de la izquierda canaria en su provecho, como lo demuestra su inclusión en este frente. Otros comunicadores, como su alter ego de derechas José Rodríguez, el director de EL DIA, pretenden intervenir directamente en política, pero no han llegado todavía al descaro de crear su propio partido, lo que indica la indigencia a que ha llegado la izquierda en este país.

Hay algunos denominados verdes cuyo principal mérito es su condición verde sin mancha de ningún otro color. Representaron la alternativa al sistema durante las pasadas década, pero ya no. En el futuro pueden llegar a ser una fuerza en alza cuando la socialdemocracia naufrague definitivamente y hereden su papel de opción reformista dentro del sistema, ocupando un espacio en la derecha.

Por último queda mencionar a los independentistas incapaces de colaborar con nadie que no sea independentista, que esperan pacientemente la llegada de alguna presencia mesiánica o un súbito despertar de la conciencia nacional canaria. Los cultos – cargo de la Polinesia se les parecen mucho.

A quien llegado a este punto pregunte qué tiene de particular el partido en el que milito, le contestaré que no pretendemos ser ni los más auténticos, ni los más ecologistas, ni los más radicales, ni los más patriotas. Simplemente estamos organizados en asambleas y tomamos decisiones de forma asamblearia, como es propio de comienzos del siglo XXI y como nos pide la propia sociedad a la que pretendemos transformar.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La Oposición en Marruecos



Si nos asomamos a las noticias que sobre Marruecos (ese perfecto desconocido para sus vecinos del norte o del suroeste) circulan por la red en perfecto español podemos darnos cuenta de que tras la fachada de un régimen inmovilista y anacrónico existe una sociedad civil dinámica y combativa que lo acabará transformando más pronto que tarde.

En la página http://www.alhucemaspress.com/ editada desde Alhucemas, capital de la república de Abd el Krim y centro de la resistencia rifeña, se informa libremente sobre las conversaciones entre el gobierno de Marruecos y el frente Polisario y sobre los incidentes de El- Ayoun, o del gigantesco escándalo de corrupción inmobiliaria destapado por los papeles de wikileaks en el que estaría implicado el palacio real marroquí. Podemos conocer que tras las últimas elecciones locales en junio de 2009 las autoridades al servicio de palacio impidieron a golpes que pudiera ocupar su puesto el electo alcalde de Oujda por el partido islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo , o de los serios disturbios entre vecinos y la policia en Bukidan, en el Rif, el pasado 27 de diciembre.



Nos enteramos de que el bloguero Bou Baker Yadib es perseguido por cosas que pone en su blog. Cosas como este video de la manifestación en el pueblo de Tilmi (al sur de Marruecos en la región de Taroudant) con la bandera bereber, por demandas sociales.


En esta otra web Marruecos Digital podemos leer entrevista realizada a Nadia Yasin, dirigente del partido islamista Justicia y Espiritualidad e hija de su fundador, por la que ha sido procesada y suspendido el periódico en el que se iba a publicar. Este partido podría tomar el poder en Marruecos si las elecciones fueran verdaderamente libres, pero es ilegal porque no reconoce al monarca de Marruecos como “emir de los creyentes” emir – al – muminim es decir, porque quiere la separación de la religión y del estado, de forma que el jefe del estado no sea también la cabeza del poder religioso. Eso sería en un país como Marruecos entregarle al pueblo la capacidad de participar en política. Paradójicamente los partidos laicos, el Istiklal y los socialistas, herederos de quienes trajeron la independencia en 1953, se oponen a esta reforma: prefieren seguir haciéndole el juego al déspota en el papel de pseudooposición, aunque eso suponga ceder la oposición real en la calle a los islamistas. Nadia se permite decir que
“el régimen republicano es lo más cercano a nuestra concepción (…) porque el principio de la shura está basado sobre lo que es republicano. El problema es que cuando el poder recayó sobre los Omeyas y los Abasíes, alejaron la gente de la verdadera cultura política. Hemos vivido verdaderos períodos de laicismo en algunas etapas de la historia islámica. Pero desde aquel entonces venimos viviendo auténticos desastres. En Marruecos, por ejemplo nos dicen: vuestro espacio se limita al código de la familia, pero no se inmiscuyan en todo lo que está relacionado con el poder. El rey es quien toma las decisiones. Ahí se produce este abismo entre el pueblo y los asuntos públicos. En Marruecos estamos viviendo en una verdadera catástrofe por eso opté por una república en mi intervención académica. Esto no impide que debamos concienciar al pueblo marroquí para despertar su sentido político que se consigue mediante la revisión de la política de educación. La política educativa existente ha convertido al pueblo en gente que se emociona y se enfada sin tener una cultura política constructiva. Podemos concienciarlos sobre sus asuntos terrenales. Nuestra religión islámica está relacionada directamente con lo que es terrenal. Cuando decimos que Dios es único, esto rechaza la injusticia que sufrimos nosotros los marroquíes, que está relacionada, lo queramos o no, con el actual régimen monárquico heredado. Pienso, desde una perspectiva académica, que tenemos que concienciar al pueblo marroquí para que cambie su situación y no acepte la monarquía para siempre. Así podemos evitar las críticas de los occidentales de que los árabes y los musulmanes no estás preparados para la democracia y la república. ¿No somos seres humanos como los demás?, ¿no podemos disfrutar de un poco de libertad?, ¿por qué tenemos que aferrarnos a la monarquía para siempre? Estamos en contra de la violencia contra la institución monárquica o contra el pueblo marroquí. Debemos avanzar con pasos seguros hacia una verdadera reforma mediante una cultura de liberación de una teología constreñida ¿Moriremos si nos quedamos sin un rey? No lo creo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Carencias en la enseñanza universitaria



Ayer llegué a dos conclusiones mientras le explicaba a mi hijo Juan, que cursa primer curso de ingeniero técnico agrícola en la escuela de ingeniería agraria de La Laguna (Tenerife), algunos problemas sobre resolución de integrales: una es que en la universidad no se enseñan bien las matemáticas; otra es que el sistema de elección por el alumno en el bachillerato de asignaturas según itinerarios es un desastre.

Mi hijo pretendía solucionar una integral mediante el método de la integración por partes, pero sin entender el fundamento del método, aplicando ciertas fórmulas nemotécnicas sin saber de dónde venían, con el lógico resultado de que el problema se le complicaba cada vez más, cuando era facilmente resoluble si simplemente hubiera pensado un poco. Así es como se lo enseñaron en clase de cálculo. El siguiente video descargado de internet era el principal material didáctico con que contaba. No tiene desperdicio:



¿No hubiera sido más sencillo explicar que la formula aplicada, en lugar de por la nemotéctica "una vaca menos la integral vestida de uniforme" (sic), sale de la derivada del producto, y enseñar a deducirla? ¿No es mejor explicar que las derivadas de las funciones exponenciales y trigonométricas son fáciles de hallar y tan sencillas como la función original, y por eso son las que preferentemente deben de ocupar el lugar de la V' en la fórmula, en vez de marear a los alumnos con la palabra cabalística ILATE (sic)?

En el caso particular de mi hijo la situación se agrava porque escogió en el bachillerato el itinerario de "ciencias de la naturaleza y la salud", en cuyo segundo año las matemáticas son optativas (él prefirió ciencias de la tierra), con lo que le falta base para un primer curso de ingeniería, aunque sea agraria. Otros compañeros de él escogieron el módulo de ciencias e ingeniería, en el que biología es optativa. Así han de estudiar en equipo compartiendo conocimientos para suplir sus carencias: mi hijo les explica biología a cambio de que a él le expliquen matemáticas.

Pienso que las carencias en la enseñanza de matemáticas se deben a la deformación de la informática: a un analista le basta con meter una retahila de fórmula para hacer un programa, pero ya no es imprescindible explicar de dónde salen ni cómo se demuestran. 

Estas navidades tendré ocasión de repasar mis matemáticas, si el chico se aplica. Que tenga suerte.