José Martí nos enseña que quien resiste con perseverancia acaba trinfando

TRES HEROES - José Martí

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados.




Un hombre solo no vale nunca más que un pueblo entero; pero hay hombres que no se cansan, cuando su pueblo se cansa, y que se deciden a la guerra antes que los pueblos, porque no tienen que consultar a nadie más que a sí mismos, y los pueblos tienen muchos hombres, y no pueden consultarse tan pronto. Ese fue el mérito de Bolívar, que no se cansó de pelear por la libertad de Venezuela, cuando parecía que Venezuela se cansaba.



domingo, 30 de mayo de 2010

1789 y 2012, PARECIDOS RAZONABLES


Nombro al año 2012 en el título de esta entrada porque ha adquirido cierta aura apocalíptica, pero podría ser el 2013, el 2011 o, al paso que vamos, incluso el 2010. Comparo el momento histórico que vivimos con los años que precedieron a 1789 (año en comenzó la revolución francesa) porque nuestra situación social y económica se está pareciendo mucho a la vivida en Francia en vísperas de la gran revolución. No me refiero sólo a España, sino en un sentido amplio a la zona euro y a todo el mundo desarrollado incluyendo a Gran Bretaña y a los Estados Unidos.

Entonces como ahora las finanzas del estado estaban en quiebra y el gobierno se veía obligado a imponer un plan de ajuste sobre el país; entonces como ahora los estamentos privilegiados estaban exentos de cargas fiscales y se oponían a una reforma económica que pudiera perjudicarles a ellos también; entonces como ahora esas clases creían que el sistema que justificaba su dominio era inamovible y formaba parte del orden natural.

La monarquía francesa durante la década de los ochenta del siglo XVIII estaba arruinada por sus gastos de guerra y los despilfarros en la corte, y sólo se mantenía a base de emitir deuda pública cuyos intereses eran una carga cada vez mayor. La nobleza y el clero, principales poseedores de la riqueza del país, estaban exentos de pagar impuestos, privilegio heredado de la época fuedal. Los campesinos debían ciertas contribuciones a sus señores en trabajo o en metálico (la corvé y la taille), así como el 10% de sus cosechas a la iglesia en concepto de diezmo. Los que no eran ni nobles ni clérigos, el llamado “tercer estado”, pagaban así mismo sus impuestos al estado. Los sucesivos ministros ilustrados del rey Luis XVI ideaban reformas fiscales que pretendían extender a los estamentos privilegiados la obligación de pagar impuestos, pero chocaban con su firme oposición y el rey no se atrevía a llevarlas a la práctica. Finalmente el rey decidió convocar para mayo de 1789 en Versalles una asamblea de representantes de todo el reino, los Estados Generales, que sólo se reunía excepcionalmente (la última había sido en 1614), para aprobar la reforma.

En estas cortes se votaba por estamentos: cada uno de los tres estamentos, nobleza, clero y tercer estado, tenía 250 representantes, pero a la hora de votar se reunían por separado y su postura mayoritaria contaba como un único voto. La opinión pública exigía que se duplicara el número de representantes del tercer estado y que se votara por cabeza, pero el rey cedió en lo del número de representantes, mantuvo el voto por estamentos. Viendo los miembros del tercer estado que siempre perdían por dos a uno, se reunieron aparte en una sala anexa dedicada a frontón, junto con algunos nobles y clérigos liberales que se les adhirieron, se declararon constituidos en Asamblea Nacional y juraron no separarse hasta que Francia tuviera una constitución. El rey ordenó el 23 de junio que se disolvieran, a lo que ellos hicieron caso omiso. Finalmente el 14 de julio, ante los rumores de que el rey había ordenado a sus mercenarios extranjeros su desalojo por la fuerza (pues las tropas de origen francés no le obedecían), el pueblo de París se amotinó y asaltó los depósitos de armas, entre ellos la fortaleza de La Bastilla.



¿Qué parecido existe con la situación actual? Si se mira con perspectiva histórica, mucho.

Por ceñirnos al caso de España, el gobierno del señor Rodríguez Zapatero rebaja los salarios de los empleados públicos, congela las pensiones, restringe el gasto social, aumenta los impuestos indirectos como el IVA, pero no se atreve a aumentar el gravamen de las rentas más altas, ni de los beneficios del capital, ni a perseguir el fraude fiscal. El ejemplo más sangrante son las SICAV (Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable), vehículo favorito de las grandes fortunas del país, que tributa el 1% en el impuesto de sociedades, cuando el tipo general es del 30%. Requieren un capital mínimo de 2,4 millones de euros y más de 100 socios, que habitualmente se cubren con testaferros. No es sólo España: todos los estados desarrollados compiten entre sí en el trato favorable a las grandes fortunas, para atraer más capitales o para evitar que se fuguen los que ya hay.

A sabiendas de que cuenta con la oposición de la mayoría social, el gobierno y el partido a su servicio aprueban un plan de ajuste severísimo porque algunos estados como España “se están viendo sometidos a la presión de los mercados financieros”, y “para reforzar la confianza en nuestra economía, para mantener entre nosotros a los inversores”. En el debate posterior llega el señor presidente a decir que los gobiernos no siempre pueden hacer todo lo que desde fuera parecería lógico, y que incluso los gobiernos más poderosos tienen "una dialéctica difícil con el mundo financiero".

¿Cuántos votos han sacado esos inversores o esos mercados financieros? ¿A qué elecciones se presentaron? Si nos extrañamos de que en siglo XVIII la monarquía absoluta gobernara por mandato divino, o que la nobleza tuviera derechos de sangre, ¿Vemos normal que en nuestra época una nación supuestamente soberana vea trastocada su política económica y social por fuerzas anónimas (porque nadie sabe con certeza qué personas son esos inversores) pero irrestisibles, como si fueran fenómenos naturales?

Aunque nos separen más de dos siglos, entre esa época y la actual hay parecidos razonables.



lunes, 24 de mayo de 2010

Estados en quiebra, mercados financieros y esquema Ponzi

En algún comentario recibido con motivo de la publicación en este blog de la “Instancia de un funcionario al Excmo. Sr. Presidente del gobierno” se me pedía que desglosara de dónde había sacado la información que mencionaba, a fin de poderla difundir con más fundamento.

Las cifras sobre el deficit y las deudas pública y privada, y sobre el efecto de la burbuja inmobiliaria en la deuda privada, han salido del estudio Deuda privada y salud del sistema financiero, realizado por la consultora Solchaga Recio & asociados.
 

Juan Torres Lopez en su artículo Nos gobiernan los mercados destapa la estrategia de los llamados “mercados financieros” para, con los mismos fondos que los gobiernos y los bancos centrales pusieron a su disposición para evitar su colapso debido la crisis financiera provocada por ellos mismos, especular contra la deuda pública emitida por los estados (con la inestimable ayuda de las agencias de calificación). Recomiendo que sigan su blog Ganas de Escribir si quieren tener una visión de la crisis distinta de la que los amos del capital le imponen a la prensa a su servicio.

Vicenç Navarro en su artículo Lo que no se dice de la crisis publicado en PUBLICO explica que, contra lo que los economistas neoliberales repiten como si fuera un dogma, el verdadero problema de los estados PIGS no es que el estado gaste demasiado, sino que recauda poco. De ahí que la verdadera solución sea aumentarle la presión fiscal a las rentas del capital.

Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.
Para tener una idea cabal de la situación también hay que leer lo que los neoliberales escriben en su prensa color salmón. Nouriel Roubini en su artículo Regreso al abismo nos dice que entramos en una segunda fase de la crisis cuando los estados se ven arrastrados por el peso insoportable de los rescates de deuda privada que asumieron (socializar pérdidas privadas), sin que puedan ser a su vez rescatados. El autor reconoce que los mecanismos de la deuda mundial se parecen a un plan Ponzi, aludiendo a la famosa estafa piramidal de principios del siglo XX.

Así, los acontecimientos recientes en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España son simplemente la segunda fase de la reciente crisis financiera mundial. La socialización de las pérdidas privadas y la laxitud fiscal encaminada a estimular las economías en recesión han propiciado una peligrosa acumulación de déficits presupuestarios y deuda públicos. Así, pues, la reciente crisis financiera mundial no ha acabado; al contrario, ha alcanzado una fase nueva y más peligrosa.

(...)

Los gobiernos que rescataron nuestras empresas privadas necesitan ahora rescates, a su vez, pero, ¿qué ocurrirá cuando se acabe la buena disposición política de Alemania y otros acreedores disciplinados –muchos de ellos correspondientes ahora a mercados en ascenso– a financiar semejantes rescates? ¿Quién rescatará entonces a los gobiernos que han rescatado a bancos y entidades financieras privados? Los mecanismos de nuestra deuda mundial se parecen cada vez más a un plan Ponzi.

(...)

A consecuencia de ello, es probable que “la economía de crisis” nos acompañe durante mucho tiempo. De hecho, la reciente crisis financiera no ha acabado y –lo que es peor– la medicina usada para tratarla puede haber sido en parte tóxica. Parece haber debilitado aún más al paciente y haberlo vuelto más adicto a drogas peligrosas, además de menos resistentes a nuevas cepas del virus, que en algunos casos pueden resultar fatales.





miércoles, 12 de mayo de 2010

EL TITANIC SE HUNDE

El 14 de abril de 1912 el mayor y más lujoso transatlántico de su época, considerado insumergible, se hundió en su viaje inagural en apenas dos horas y 40 minutos tras chocar con un iceberg cerca de Terranova.

El buque navegaba por un mar plagado de icebergs en plena época de deshielo a mayor velocidad de la que aconsejaba la prudencia porque su capitán, presionado por el armador, quería batir el record de velocidad en travesías transatlánticas. Cuando tuvo lugar el choque, y a pesar de que para su diseñador fue evidente desde el primer momento que el hundimiento era irreversible, fue política del capitán quitarle importancia al asunto para no causar pánico. La prioridad en el acceso a los insuficientes botes salvavidas la tuvieron los pasajeros de primera clase. La orquesta continuó tocando para mantener la calma incluso cuando ya era notorio que el buque se hundía.

Este episodio ha sido comparado repetidamente con la marcha de la economía mundial. Los paralelismos son evidentes. Las dos grandes escuelas del pensamiento económico dominante, keynesianos y neoliberales, coinciden en que el buque es insumergible y que sus remedios acabarán por sacarlo a flote. Los keynesianos dicen que el aumento del gasto público y el rescate por parte del estado de los sectores financieros e industriales arruinados relanzarán la actividad económica. Son como los que quieren impedir el hundimiento del Titanic poniendo los motores del barco a funcionar achicando el agua que entra a raudales por las vías de agua que tiene abiertas, aunque ya no se puedan cerrar. Los neoliberales dicen que esto es contraproducente, porque estos rescates absorben los recursos que necesita la iniciativa privada para continuar “la senda del crecimiento”; bastaría con reducir el gasto público al mínimo aunque supusiera un doloroso ajuste para la mayoría de la población. Son como los que creen que hay que volver a conectar las hélices para que el buque siga navegando sin perder velocidad, y que para impedir el hundimiento hay que soltar lastre tirando por la borda a la carga y al pasaje, preferentemente a los de segunda y tercera clase. Los recientes sucesos de Grecia pueden ser un anuncio del motín que se producirá entre el pasaje si tal cosa se intentara.

Otra reflexión que puede hacerse es que la crisis es sistémica y global. No puede salvarse la zona dolar a costa de la zona euro, ni los estados acreedores a costa de los deudores, ni los paises emergentes pueden desacoplarse de los desarrollados, de la misma manera que no puede hundirse la proa pero seguir a flote la popa, ni que se salvará la banda a babor a costa de la de estribor.

Los medios de desinformación de masas son la orquesta que seguirá tocando todo el tiempo que haga falta para que no nos demos cuenta de lo escorado que está el barco.



La última pieza que tocó la orquesta fue el himno “Nearer, my God, to Thee” (“Más cerca, oh Dios, de ti”).

miércoles, 5 de mayo de 2010

CONCLUSIONES DE LA CONFERENCIA DE COCHABAMBA SOBRE AGRICULTURA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, reunida en Cochabamba el pasado mes de abril, ha sacado unas conclusiones finales sobre agricultura y soberanía alimentaria. No son discursos de eruditos de salón, sino la voz de quienes viven de la tierra.

Los representantes de los campesinos tienen claro que la causa principal del cambio climático y del hambre en el mundo es "el agronegocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación adecuada"; que los agrocombustibles no representan una alternativa, contribuyen al alza del precio de los alimentos y consumen más energía de la que generan; que los Organismos Genéticamente Modificados son exclusivamente un instrumento de las corporaciones para controlar las semillas y la alimentación a nivel global; que "el avance del libre comercio a través de los acuerdos de asociación económica, de los tratados de libre comercio y de protección de inversiones, entre otros, son un ataque directo a la soberanía de los países y los pueblos". 


Por eso piden cosas tan extrañas para los que mandan en la FAO o diseñan las políticas agrarias del mundo como "recuperar las agroculturas y formas de vida locales, campesinas e indígenas y los sistemas de conocimiento ancestrales de producción de alimentos, (...) prohibir las tecnologías y procesos tecnológicos que ponen en peligro el bienestar y la superviviencia de la Madre Tierra y los seres vivos y que se impulsan exclusivamente por su potencial para producir ganancias para un reducido número de empresas, a la vez que provocan y aceleran el cambio climático como: los agrocombustibles, los organismos genéticamente modificados", o "defender la primacía de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, los derechos de la Madre Tierra, y la biodiversidad por encima de los tratados que protegen la propiedad intelectual y cualquier otro acuerdo comercial de derecho internacional".


Este es el documento completo:


Los movimientos sociales y organizaciones populares reunidos en la CMPCC constatamos que a pesar de nuestras numerosas movilizaciones y constantes denuncias, los gobiernos capitalistas, los organismos internacionales y las entidades financieras continúan en la senda de agravar la destrucción del planeta. El cambio climático es una de las más serias amenazas a la Soberanía Alimentaria de todos los pueblos del mundo. Una vez más constatamos que:

1. El agronegocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación adecuada, es una de las causas principales del cambio climático. El cambio de uso de suelo (la deforestación y la expansión de la frontera agrícola), los monocultivos, la producción, comercialización y utilización de insumos agrotóxicos y agroquímicos, el procesamiento industrial de alimentos y toda su logística para transportarlos miles de kilómetros hasta llegar al consumidor, la producción de GEI en los megadepósitos de basura y estiércol de la ganadería industrial intensiva; son causantes principales de la crisis climática y del crecimiento del número de personas hambrientas y desnutridos en el mundo.

2. Que la depredación y destrucción de los acuíferos, las fuentes y los cuerpos de agua y de los ecosistemas y ciclos ecológicos que le dan vida están indisolublemente ligados a los procesos de privatización que se impulsan desde los gobiernos capitalistas y los organismos internacionales. Al mismo tiempo que vemos cómo el cambio climático destruye glaciares y otras fuente de agua, constatamos que el derecho humano fundamental de acceso al agua para el consumo de los seres vivos y la producción de alimentos se restringe día a día producto del avance de la agropecuaria industrial, la minería, la extracción de hidrocarburos, el procesamiento industrial de alimentos, las plantaciones forestales, la plantación y producción de agrocombustibles, la acuicultura industrial y los megaproyectos hidroeléctricos.

3. Que el despliegue territorial de megaproyectos de infraestructura al servicio del capital altera los procesos naturales, sociales y culturales, imposibilitando formas de convivencia armoniosa con la Madre Tierra, destruyendo medios de vida, expulsando a las comunidades campesinas, indígenas/originarias y pescadoras de sus territorios y facilitando la expansión del modelo extractivo y agroexportador.

4. Que el cambio climático provoca la migración forzada en las áreas rurales, es una amenaza para los pueblos indígenas/originarios, comunidades campesinas y de pescadores, quienes son los más damnificados al ser destruidos sus medio de vida, su sabiduría agrícola ancestral y local y, por ende, su identidad.

que los agrocombustibles no representan una alternativa porque anteponen la producción agrícola para el transporte frente a la producción de alimentos para los seres humanos. Los agrocombustibles amplían la frontera agrícola destruyendo los bosques y la biodiversidad, generan monocultivos, promueven la concentración de la tierra, deterioran los suelos, agotan las fuentes de agua, contribuyen al alza del precio de los alimentos y consumen más energía de la que generan.

que los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) tampoco son una solución al Cambio Climático y son exclusivamente un instrumento de las corporaciones para controlar las semillas y la alimentación a nivel global. Significan un serio atentado contra el conocimiento local, la salud de las personas, el ambiente, la autonomía local e impiden el efectivo cumplimiento del Derecho a la Alimentación Adecuada.

que continúan desarrollándose tecnologías al servicio de los intereses de los grandes capitales y presentándolas como soluciones a las diferentes crisis que hoy enfrentan la Madre Tierra y la Humanidad. Sabemos que todas ellas son falsas soluciones, son utilizadas como herramientas de acumulación y grandes negocios para las transnacionales, que sólo agravarán la dependencia, la concentración y la destrucción. Se destacan entre otras la geoingeniería, la nanotecnología, las tecnologías Terminator y similares, la biología sintética y el biochar.

que el avance del libre comercio a través de los acuerdos de asociación económica, de los tratados de libre comercio y de protección de inversiones, entre otros, son un ataque directo a la soberanía de los países y los pueblos, a la autonomía de los Estados y a la capacidad de acción multilateral de los organismos internacionales. A medida que avanza su implementación, se incrementan los impactos destructivos en las economías locales, en la Soberanía Alimentaria, el ambiente, los derechos sociales y culturales y nutrición de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra.

que la actual agudización del acaparamiento de tierras y los océanos por parte de grupos económicos, empresas transnacionales y capitales especulativos tanto estatales como privados es una de las agresiones más graves e inminentes que enfrentan los pueblos y su soberanía alimentaria, social y política. La extrema concentración y extranjerización de la tierra, agravadas por las actuales normas de libre comercio, atentan contra la biodiversidad vegetal y animal, contra las reformas agrarias, el derecho a la alimentación adecuada y los procesos de reconstitución de los territorios indígenas y campesinos por lo que los movimientos sociales han luchado sin descanso.

10. que las diversas formas de los Derechos de Propiedad Intelectual son un instrumento de privatización que destruye los sistemas de conocimiento originarios locales, tradicionales y científicos restringiendo el uso y conservación de la biodiversidad agrícola e ilegalizando prácticas culturales y agrícolas locales, comunitarias y ancestrales.


Frente a esta realidad que sufren los pueblos en todo el mundo, los movimientos sociales y las organizaciones populares reunidas en esta CMPCC nos comprometemos a seguir luchando por un conjunto de soluciones y movilizarnos hasta lograr que los gobiernos cumplan con su deber de llevarlas adelante. Pondremos al centro de nuestros esfuerzos la construcción de Soberanía Alimentaria, defendiendo y apoyando a la agricultura campesina e indígena como generadoras de alimentos, dignidad e identidad y como una alternativa real y concreta para enfriar al planeta y colocando la equidad de género como eje de nuestro accionar. Las soluciones que vemos como prioritarias son:

11. Valorizar y recuperar las agroculturas y formas de vida locales, campesinas e indígenas/originarias y los sistemas de conocimiento ancestrales de producción y recolección de alimentos, los sistemas locales y tradicionales de salud; que han sido deteriorados y subvalorados por la lógica agroindustrial orientada a la sobreproducción, la exportación y la generación de ganancia, remarcando que la Soberanía Alimentaria es el camino para responder y solucionar el cambio climático.

12. Promover y asegurar el financiamiento de políticas y mecanismos de control social participativo y público sobre los sistemas de producción agropecuaria para evitar el daño a la Madre Tierra. Estas deben incluir la investigación, extensión e inversión pública para eliminar el uso de insumos agrícolas basados en petroquímicos, mejorar el contenido orgánico del suelo, reducir las pérdidas pos-cosechas, fortalecer mercados locales, promover la agricultura urbana, proteger las fuentes y cuerpos de agua y apoyar la agricultura familiar campesino indígena/originaria y la Soberanía Alimentaria.

13. Defender, revalorizar y difundir el modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción local, autónoma (participativa, comunitaria y compartida) y culturalmente apropiada, en armonía y complementación con la Madre Tierra, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos, profundizando la producción de cada nación y pueblo. Al mismo tiempo rechazamos la uniformización alimentaria a nivel global y sus impactos nutricionales, ambientales, sociales, culturales y sanitarios.

14. Reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua. Asimismo, reconocer el derecho de los pueblos y países a controlar, regular y planificar el uso y manejo respetuoso y solidario del agua y sus ciclos en el marco de los acuerdos y convenios internacionales y el derecho consuetudinario; prohibiendo cualquier forma de privatización y mercantilización del agua, creando órganos de participación popular que regulen sus usos múltiples, protejan su calidad y planifiquen su uso futuro para consumo de los seres vivos y para la producción alimentaria. En este marco apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental según se expresa en la “Declaratoria del Derecho Humano al Agua” y que vemos como un paso importante en la dirección correcta.

15. Prohibir las tecnologías y procesos tecnológicos que ponen en peligro el bienestar y la superviviencia de la Madre Tierra y los seres vivos y que se impulsan exclusivamente por su potencial para producir ganancias para un reducido número de empresas, a la vez que provocan y aceleran el cambio climático como: los agrocombustibles, los organismos genéticamente modificados, la nanotecnología, la geoingeniería y todas aquellas que bajo el supuesto de ayudar al clima, en realidad atentan contra la Soberanía Alimentaria y agreden a la Madre Tierra. Prohibir a nivel mundial de manera definitiva las tecnologías Terminator, farmacultivos y similares.

16. Prohibir la pesca por arrastre por depredadora y destructora de la biodiversidad y del sustento de los y las pescadoras artesanales.

17. Prohibir la mineria a gran escala contaminante que destruye los ecosistemas, expulsa a las poblaciones locales, contamina los cursos de agua y amenaza la Soberanía Alimentaria de los pueblos.

18. Rechazar, condenar y prohibir cualquier estrategia político-militar y comercial que atente contra la soberanía alimentaria de los pueblos y los vuelva vulnerables al cambio climático.

19. Defender la primacía de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, los derechos de la Madre Tierra, y la biodiversidad por encima de los TRIPS (tratados que protegen la propiedad intelectual) y cualquier otro acuerdo comercial de derecho internacional. Los países deben también asegurar el respeto al carácter colectivo de los conocimientos de las comunidades indígenas/originarias y campesinas, y por tanto, el derecho colectivo de decisión sobre el acceso y el uso de estos conocimientos. Las medidas nacionales para implementar esto no serían sujeto de litigio bajo las reglas de acuerdos comerciales que fortalecen o protegen los derechos de propiedad intelectual. Toda investigación formal desarrollada con apoyo público debe ser bien público, no sujeto a las reglas de propiedad intelectual que restringen compartir la información.

20. Prohibir el patentamiento y cualquier forma de propiedad intelectual sobre toda forma de vida y conocimiento ancestral y tradicional anulando las patentes existentes.

21. Prohibir las prácticas de dumping (venta de productos por debajo del costo de producción) y prácticas comerciales desleales de los países industrializados que distorsiona los precios de los alimentos afectando la Soberanía Alimentaria y haciendo que los países no industrializados sean más vulnerables al cambio climático.

22. Implementar políticas y normativas de protección de la pequeña producción nacional de alimentos, incluyendo el tipo de subsidios que considere necesario hacia su sector agropecuario, como también garantizar su derecho para poner barreras arancelarias equivalentes a cualquier subsidio incorporado en productos exportados y permitiendo la libre circulación de las producciones locales.

23. Afirmar que parte central de la solución del cambio climático se da a través del fortalecimiento y ampliación de los sistemas agroalimentarios campesinos, originarios, de agricultura urbana y de pescadores artesanales. Esto significa que no solamente es necesario cambiar la lógica de producción industrial de alimentos orientada al mercado global y el lucro, sino también cambiar la visión que asume que la tierra es un recurso de explotación sin derechos orientada a satisfacer la avaricia del ser humano. Nosotros como pueblos reunidos afirmamos que el planeta es un ente vivo con derechos y espíritu.

24. Impulsar procesos amplios, profundos, genuinos de Reforma Agraria Integral y de reconstitución de territorios indígenas, afrodescendientes, campesinos de construcción participativa de los pueblos con enfoque de género, a fin de que los pueblos campesinos e indígenas/originarios, sus culturas y formas de vida recuperen su papel central y fundamental en las agriculturas del mundo para lograr la Soberanía Alimentaria y recuperar la armonía para lograr el equilibrio climático del planeta. Una reforma agraria de este tipo debe incluir el respeto a los conocimientos locales y ancestrales y garantizar los medios necesarios para asegurar la producción en todas las etapas de la cadena (cultivo, procesamiento, comercialización). Exigimos el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y que se reconozcan y respeten sus territorios

25. Promover y consolidar la educación integral (espiritual, material y social) para la Soberanía Alimentaria como sustento de las transformaciones necesarias integrando sus propuestas a todos los niveles de educación formal y no formal; desarrollando contenidos surgidos de las realidades locales sobre la base de una visión pluricultural y una plena participación de las comunidades respondiendo a las necesidades de cada región y comunidad. Al mismo tiempo sostenemos que la amplia información y comunicación sobre estos temas es uno de los mayores desafíos que enfrentamos.

26. Declarar a las semillas nativas y criollas como patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad, base fundamental de la Soberanía Alimentaria y de libre circulación en manos de los pueblos indígenas/originarios y campesinos; cuidadas y multiplicadas por los custodios de semillas de acuerdo a las culturas de cada pueblo.

27. Exigir que los impactos del calentamiento global sobre la Soberanía Alimentaria se inserten dentro del marco de discusiones sobre el cambio climático y se inserten en las legislaciones nacionales.

lunes, 3 de mayo de 2010

Proyecto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, reunida el pasado 22 de Abril en Cochabamba, Bolivia, convocada y presidida por un jefe de estado de origen indígena, con la participación de representantes de los pueblos (no de los estados ni de los gobiernos), 156 años después de que el jefe Seattle dijera, cuando fue obligado a vender las tierras de su tribu y retirarse a una reserva, que el hombre pertenece a la tierra pero no la tierra al hombre, ha aprobado un proyecto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra.

Los medios de comunicación del pesebre (la mayoría) han silenciado esta reunión, y sólo se han hecho eco de algunos fragmentos de un discurso sacados de contexto  sobre los pollos y la coca-cola. Pongo la declaración en el blog para contribuir dentro de mis modestos medios a su difusión:

Nosotros, los pueblos de la Tierra:


Considerando que todos somos parte de la Madre Tierra, una comunidad indivisible vital de seres interdependientes e interrelacionados con un destino común;

Reconociendo con gratitud que la Madre Tierra es fuente de vida, alimento, enseñanza, y provee todo lo que necesitamos para vivir bien;

Reconociendo que el sistema capitalista y todas las formas de depredación, explotación, abuso y contaminación han causado gran destrucción, degradación y alteración a la Madre Tierra, colocando en riesgo la vida como hoy la conocemos, producto de fenómenos como el cambio climático;


Convencidos de que en una comunidad de vida interdependiente no es posible reconocer derechos solamente a los seres humanos, sin provocar un desequilibrio en la Madre Tierra;

Afirmando que para garantizar los derechos humanos es necesario reconocer y defender los derechos de la Madre Tierra y de todos los seres que la componen, y que existen culturas, prácticas y leyes que lo hacen;

Conscientes de la urgencia de tomar acciones colectivas decisivas para transformar las estructuras y sistemas que causan el cambio climático y otras amenazas a la Madre Tierra;

Proclamamos esta Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra, y hacemos un llamado a la Asamblea General de las Naciones Unidas para adoptarla, como propósito común para todos los pueblos y naciones del mundo, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, se responsabilicen por promover mediante la enseñanza, la educación, y la concientización, el respeto a estos derechos reconocidos en esta Declaración, y asegurar a través de medidas y mecanismos prontos y progresivos de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universal y efectivos, entre todos los pueblos y los Estados del Mundo.

Artículo 1: La Madre Tierra

1.La Madre Tierra es un ser vivo.

2.La Madre Tierra es una comunidad única, indivisible y auto-regulada, de seres interrelacionados que sostiene, contiene y reproduce a todos los seres que la componen.

3.Cada ser se define por sus relaciones como parte integrante de la Madre Tierra.

4.Los derechos inherentes de la Madre Tierra son inalienables en tanto derivan de la misma fuente de existencia.

5.La Madre Tierra y todos los seres que la componen son titulares de todos los derechos inherentes reconocidos en esta Declaración sin distinción de ningún tipo, como puede ser entre seres orgánicos e inorgánicos, especies, origen, uso para los seres humanos, o cualquier otro estatus.

6.Así como los seres humanos tienen derechos humanos, todos los demás seres de la Madre Tierra también tienen derechos que son específicos a su condición y apropiados para su rol y función dentro de las comunidades en los cuales existen.

7.Los derechos de cada ser están limitados por los derechos de otros seres, y cualquier conflicto entre sus derechos debe resolverse de manera que mantenga la integridad, equilibrio y salud de la Madre Tierra.

Artículo 2: Derechos Inherentes de la Madre Tierra

1.La Madre Tierra y todos los seres que la componen tienen los siguientes derechos inherentes:

  1. Derecho a la vida y a existir;

  2. Derecho a ser respetada;

  3. Derecho a la regeneración de su biocapacidad y continuación de sus ciclos y procesos vitales libres de alteraciones humanas;

  4. Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;

  5. Derecho al agua como fuente de vida;

  6. Derecho al aire limpio;

  7. Derecho a la salud integral;

  8. Derecho a estar libre de contaminación, polución y desechos tóxicos o radioactivos;

  9. Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable;

  10. Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas. 

2.Cada ser tiene el derecho a un lugar y a desempeñar su papel en la Madre Tierra para su funcionamiento armónico.

3.Todos los seres tienen el derecho al bienestar y a vivir libres de tortura o trato cruel por los seres humanos.

Artículo 3: Obligaciones de los seres humanos con la Madre Tierra

Todos los seres humanos son responsables de respetar y vivir en armonía con la Madre Tierra; Los seres humanos, todos los Estados, y todas las instituciones públicas y privadas deben:

1.actuar acorde a los derechos y obligaciones reconocidos en esta Declaración;

2.reconocer y promover la aplicación e implementación plena de los derechos y obligaciones establecidos en esta Declaración;

3.promover y participar en el aprendizaje, análisis, interpretación y comunicación sobre cómo vivir en armonía con la Madre Tierra de acuerdo con esta Declaración;

4.asegurar de que la búsqueda del bienestar humano contribuya al bienestar de la Madre Tierra, ahora y en el futuro;

5.establecer y aplicar efectivamente normas y leyes para la defensa, protección y conservación de los Derechos de la Madre Tierra;

6.respetar, proteger, conservar, y donde sea necesario restaurar la integridad de los ciclos, procesos y equilibrios vitales de la Madre Tierra;

7.garantizar que los daños causados por violaciones humanas de los derechos inherentes reconocidos en la presente Declaración se rectifiquen y que los responsables rindan cuentas para restaurar la integridad y salud de la Madre Tierra;

8.empoderar a los seres humanos y a las instituciones para defender los derechos de la Madre Tierra y todos los seres que la componen;

9.establecer medidas de precaución y restricción para prevenir que las actividades humanas conduzcan a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o alteración de los ciclos ecológicos;

10.garantizar la paz y eliminar las armas nucleares, químicas y biológicas;

11.promover y apoyar prácticas de respeto a la Madre Tierra y todos los seres que la componen, acorde a sus propias culturas, tradiciones y costumbres;

12.promover sistemas económicos en armonía con la Madre Tierra y acordes a los derechos reconocidos en esta Declaración.

Artículo 4: Definiciones

1.El término “ser” incluye los ecosistemas, comunidades naturales, especies y todas las otras entidades naturales que existen como parte de la Madre Tierra.

Nada en esta Declaración podrá restringir el reconocimiento de otros derechos inherentes de todos los seres o de cualquier ser en particular.

viernes, 30 de abril de 2010

Reflexiones acerca del discurso del Jefe Indio Seattle

El presidente de los Estados Unidos, o Gran Jefe Blanco de Washington, Franklin Pierce, envió en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, prometió crear una reserva para el pueblo indígena. 


Del discurso que pronunció el jefe Seattle en respuesta a esta carta puede decirse lo mismo que de los grandes maestros de la Humanidad, que siempre se expresaron verbalmente y sólo muchos años después alguno de sus discípulos puso por escrito fragmentos de lo que recordaba haber escuchado. De lo que dijo Sócrates sólo conocemos lo que mucho después Platón puso por escrito, cuando ya tenía su propia escuela donde impartía su propia doctrina. Del mensaje de Jesucristo pronunciado originalmente en arameo conocemos versiones, de las que con mayor o menor arbitrariedad algunas son consideradas canónicas y otras muchas apócrifas, escritas muchos años después en griego, cuando las circunstancias históricas habían dado un vuelco y el cristianismo ya era religión oficial del imperio en lugar de ser secta mesiánica de un pueblo periférico.





El discurso del jefe Seattle de enero de 1854 fue pronunciado en lengua Lushootseed, traducido simultáneamente al Chinook (lingua franca entre los indígenas americanos durante el siglo XIX) y de éste al inglés. Basándose en notas tomadas sobre la marcha el Dr. Henry Smith publicó en 1887 (33 años después) en el Seattle Sunday Star lo que se conoce como versión original.



Durante los años 60 del siglo pasado circularon una segunda versión debida a William Arrowsmith y una tercera versión debida a Joseph Campbell, en un lenguaje más contemporáneo. La versión más reciente y famosa, pero también la más libre, es un trabajo del guionista Ted Perry para una película de 1972 sobre ecología llamada Home. 


Sin ser de lo mejor que he escrito, ni de lo que más trabajo me ha costado, esta entrada sobre el discurso del jefe Seattle es con gran diferencia la más visitada de todo el blog, triplicando algunos días al total de visitas al resto de entradas. Ante el público por ahora estoy pasando principalmente como comentarista del jefe Seattle. Por ello me considero legitimado para poner en su boca un nuevo discurso:


La versión de Ted Perry es considerada por el movimiento ecologistas como el más completo, antiguo y breve tratado que existe sobre política sostenible, pero también ha sido señalada por sus detractores como una mixtificación por las licencias excesivas que se permitió introducir.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.
(...)

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

(...)

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
El meollo de la respuesta de jefe Seattle, según esta versión, es que hay recursos que no se pueden ni poseer ni comprar ni vender, porque no tienen precio, o si hubiera que expresarla en los términos de la ciencia del hombre blanco, que los recursos naturales no se pueden cuantificar en términos monetarios.

La idea predicada por los neoliberales, dominante hasta ahora en el pensamiento económico, es que los recursos naturales son inagotables porque continuamente la tecnología, gracias al estímulo del libre mercado, descubre nuevos recursos. No importa lo escasos que lleguen a ser; cuanto más escasos, más subirá su precio, más ganará quien descubra recursos alternativos, y antes se desarrollará la tecnología necesaria para ello. Así pasó en su día con el carbón: no empezó a extraerse de las minas hasta que la madera de los bosques no comenzó a escasear, así pasó con el petroleo: no comenzó su extracción a gran escala hasta que el carbón no se encareció lo suficiente, así pasará supuestamente con las fuentes alternativas de energía. Incluso los territorios sin alterar, con su fauna y su flora endémicas, también son una mercancía. Si los habitantes de las ciudades los demandan para su ocio, y se obtiene alguna ganancia del negocio turístico, será rentable que estén protegidos. Conclusión lógica: los recursos naturales deben pertenecer a quienes posean el capital y la tecnología necesaria para explotarlos.

Si sólo se razona en términos monetarios, este argumento es irrefutable, pero puede ser desmontado fácilmente si se razona en términos energéticos. En un mundo limitado los recursos energéticos cada vez más se tienen que extraer de más profundidad, o de yacimientos donde están menos concentrados, o son de peor calidad (porque la mejor fue la que se extrajo primero). Cuando la energía necesaria para extraerlo y refinarlo iguale a la obtenida de ese carbón, de ese petroleo o de ese uranio, podemos cerrar la mina o el pozo, independientemente del precio astronómico que hubiera llegado a alcanzar la tonelada de carbón o de uranio o el barril de petróleo, o de la cantidad que todavía quedara por extraer. Los desarrollistas pueden soñar con que alguna vez se inventarán las centrales nucleares de fusión y generarán energía inagotable, pero eso ya es creer en la ciencia ficción. No es propio de gente sensata.

También la tierra, llegado un punto, puede quedar esquilmada y ya no producir más, independientemente del precio que alcancen las cosechas o de los medios que estemos dispuestos a emplear.

Los recursos que tienen un límite son de todos, y de común acuerdo entre todos se tienen que gestionar. No se pueden explotar de forma sostenible si tienen precio y un dueño concreto.





Si leemos la versión original del discurso del jefe Seattle escrita por Henry Smith en 1887 encontramos, envueltos en un lenguaje profundamente religioso, pasajes aún más ecologistas que los de la versión libre difundida en 1970 por Ted Perry. El discurso trata sobre la decadencia del indio americano y lo inexorable de su desaparición ante el avance del hombre blanco, ilustrado con imágenes sobre cómo favorece el Dios del hombre blanco a sus hijos mientras el Gran Espíritu abandona a los suyos, de ahí que sea inútil resistirse a la oferta del gran jefe blanco.



Hubo un tiempo en el que nuestra gente cubría la tierra como las olas de un mar encrespado por el viento cubren el fondo cubierto de conchas, pero ese tiempo hace mucho que desapareció junto con la grandeza de tribus que ahora son apenas un recuerdo doloroso. No trataré el tema, ni lloraré por ello, del tiempo de nuestra desaparición, ni voy a reprochar a mis hermanos cara pálida por haberla acelerado, porque también nosotros somos en parte responsables de ella.
(…)
Nuestra gente está menguando como una marea que retrocede rápidamente y que nunca regresará. El dios del hombre blanco no puede amar a nuestra gente, o si nó los hubiera protegido. Ellos parecen huérfanos que no tienen donde buscar ayuda. ¿Cómo, entonces, podemos ser hermanos? ¿Cómo puede su dios llegar a ser nuestro dios y renovar nuestra prosperidad y despertar en nosotros sueños de una grandeza que regresa? Si tenemos un padre celestial común, debe ser parcial, porque sólo vino hacia sus hijos cara pálida.
(…)
Nosotros nunca lo Vimos. El les dio leyes (a los blancos) pero no tuvo palabras para sus hijos rojos cuyas prolíficas multitudes una vez llenaban este vasto continente como las estrellas llenan el firmamento. No; somos dos razas diferentes con orígenes diferentes y destinos separados. Hay muy poco en común entre nosotros.

El territorio es sagrado para los indios porque es el hogar de los espíritus de los antepasados, mientras que para los blancos sólo tiene el valor inmediato y crematístico de los recursos que pueda extraer.



Para nosotros, las cenizas de nuestros antepasados son sagrados y su lugar de reposo es terreno reverenciado. Ustedes se alejan de las tumbas de sus antepasados aparentemente sin pena.
(...)
A sus muertos dejan de amarlos tan pronto como pasan los portales de la tumba y vagan más allá de las estrellas. Ellos pronto son olvidados y nunca regresan.
(...)
Nuestros muertos nunca olvidan este hermoso mundo que les dio vida. Ellos todavía aman a sus verdes valles, sus rumorosos ríos, sus magníficas montañas, sus apartadas cañadas y lagos y bahías bordeados de verde, y siempre suspiran con un tierno y cariñoso afecto por los seres vivos de corazones solitarios, y con frecuencia regresan del feliz coto de caza para visitarlos, guiarlos, consolarlos, y confortarlos.

Sin embargo, el auge y la decadencia de las tribus es una ley universal, y tarde o temprano también llegará el tiempo de la decadencia del hombre blanco:
Pero, ¿por qué debo llorar a destiempo sobre el destino de mi pueblo? Tribu sigue a tribu y nación sigue a nación, como las olas del mar. Es el orden natural y lamentarse es inutil. El tiempo de vuestra decadencia puede estar todavía lejano, pero con toda seguridad llegará pues ni siquiera el hombre blanco, cuyo dios caminó y conversó con él como con un amigo, puede estar exento del destino universal. Podemos ser hermanos, después de todo.
Finalmente la única condición que impone el jefe Seattle es poder visitar en cualquier momento las tumbas de sus ancestros, amigos e hijos, pues “cada parte de este suelo es sagrado en la consideración de mi pueblo”. Aún cuando se extinga definitivamente su tribu, el hombre blanco nunca estará solo porque “estas playas estarán repletas de los muertos invisibles de mi tribu”.

Este es el discurso de alguien a quien le han cambiado su paradigma. Mientras escribo estas líneas se ignora si los núcleos de los reactores de la central de Fukushima ya se han fundido total o parcialmente, ni cuánta cantidad de elementos radiactivos de larga vida fluyen libremente hacia el océano Pacífico o se depositan sobre el territorio del Japón; y otro tsumani político y social afecta a los estados que hasta ahora nos abastecían de petróleo barato. No está de más que nosotros leamos el discurso del jefe Seattle como quien también está cambiando de paradigma.


viernes, 23 de abril de 2010

TRANSGENICOS, BUMERANG CONTRA MONSANTO

Lo que muchos vaticinábamos se ha cumplido. La naturaleza se defiende con éxito de la agresión que sufre por parte de los transgénicos. Han aparecido malas hierbas resistentes al herbicida Glifosato (de nombre comercial Round-Up). Con ello queda anulada la estrategia de luchar contra las malas hierbas mediante variedades transgénicas a cuyo ADN se le había pegado, mediante técnicas de ingeniería genética, el gen Round-Up Ready, procedente de la bacteria Agrobacterium tumefasciens. La presencia de este gen le confería a la planta resistentencia al glifosato, de forma que se podía aplicar dicho herbicida a mansalva con el cultivo ya crecido. Estas variedades fueron diseñadas y comercializadas por la misma empresa que ya tenía la patente del herbicida Glifosato, la inefable MONSANTO, con la idea de poder vender más herbicida, ya que en los cultivos con variedades normales el herbicida sólo puede aplicarse en preemergencia.

Un artículo de Sylvie Simon de mayo de 2009, del que se hizo eco el boletín de la asociación Vida Sana el pasado 19 de abril de 2010, daba cuenta de que en Estados Unidos se estaban abandonando decenas de miles de hectáreas de soja transgénica por la aparición de amaranto, una mala hierba, resistente al herbicida Round-Up.

La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes, pero esto ya no es posible dadas las dimensiones de los cultivos. Además, al estar profundamente arraigadas, estas hierbas son muy difíciles de arrancar con lo que, simplemente, se han abandonado 5.000 hectáreas. Muchos cultivadores se plantean renunciar a los OMG y volver a la agricultura tradicional, tanto más cuanto que las plantas OMG cuestan cada vez más caras y la rentabilidad es primordial para este tipo de agricultura.
Un detalle significativo es que el amaranto Amaranthus lividus, como su pariente la quinoa Chenopodium quinoa, en su lugar de origen, zona andina y centroamérica, es una planta comestible muy nutritiva que fue en su día erradicada cuando la conquista española por el carácter sagrado que tenía para los pueblos inca y azteca. No podía elegir la naturaleza mejor agente que el amaranto para vengarse de MONSANTO.

La discrepancia que yo planteo con la fuente de la noticia, que no es aclarada con las citas que se hacen de los genetistas británicos Brian Johnson y Paul Brown, es que según ésta se dio transferencia horizontal de genes entre la soja transgénica y el amaranto, resultando plantas de amaranto híbridas que habían incorporado el transgen.

La posibilidad de transferencia horizontal de los genes OGM siempre ha sido planteada por los detractores de la ingeniería genética, ya que estos genes por la propia tecnología empleada para cortarlos del genoma original e insertarlos en el del receptor, son inestables y tienen tendencia a saltar fuera. Sin embargo se admite que los candidatos naturales a esta transferencia son microorganismos, o bien del suelo, o bien de los presentes en el tubo digestivo de los animales que se alimentasen de alimentos OGM.

En cambio la posibilidad de transferencia directa entre plantas superiores es remota, pues por polinización sólo podrían cruzarse especies próximas, pero no familias alejadas como la de la soja y la del amaranto.

Más probable es que el amaranto resistente al herbicido haya sido obtenido por simple selección natural, ya que la presión de selección es enorme por lo reiterado de los tratamientos herbicidas.